articles

Siem­pre que ocurre un evento extra­or­di­nario como el homi­cidio de un político pro­fe­sional o el despliegue del crimen orga­ni­zado (autor­izado, le llamó Mire­les), al gob­er­nador le preparan un acto pub­lic­i­tario poco útil para mejo­rar la seguri­dad; un rit­ual de escasa efec­tivi­dad para inhibir la delin­cuen­cia. La opción más común es cel­e­brar “mesas de seguridad”.

Colo­car a tanto fun­cionario en el estrado, for­mar a diputa­dos, jefes mil­itares, reunir a reporteros, y camaró­grafos, cansar a dece­nas de policías y sol­da­dos for­ma­di­tos para el rit­ual donde el gob­er­nador Sil­vano Aure­oles Conejo aparezca pro­nun­ciando dis­cur­sos vacíos, sólo tiene sen­tido para cul­ti­var su dete­ri­o­rada ima­gen. Lo mismo aplica para el alcalde Martín Sam­aguey Cár­de­nas. Por cierto, es inex­plic­a­ble que un experto en rela­ciones humanas dedique buena parte de su verbo a comen­tar las obras (agua, drenaje, met­ros de pavi­mentación) cuando las viu­das y huér­fanos, los heri­dos y la sociedad asus­tada espera otras oraciones.

¿En qué mejora la seguri­dad escuchar: “no per­mi­tire­mos”? La eje­cu­ción de policías, las lesiones a civiles y los daños a edi­fi­cios y vehícu­los ya habían ocur­rido durante varias horas en el amanecer del domingo 26. Los impactos humanos y mate­ri­ales se suce­den desde hace años (no obstante el mando unifi­cado en muchos sex­e­nios y trienios), sólo que ahora se con­cen­tró en pocas horas sobre la policía.

El con­tin­gente, pre­sun­ta­mente del Car­tel Nueva Gen­eración de Jalisco, ingresó y se desplazó en la ciu­dad sin que fuera posi­ble evi­tar el baño de san­gre. Nue­stro fla­mante gob­er­nador olvida y repite lo que ha dicho otras veces: con­ta­mos con el cen­tro estatal de comando, comu­ni­cación, cóm­puto, con­trol, coor­di­nación e inteligen­cia y el munici­pio es mon­i­tore­ado para aten­der cualquier emergencia.

¿Para qué lo dice? Con esas pal­abras no va a fre­nar la vio­len­cia en Zamora, tam­poco en Uru­a­pan, ni en La Hua­cana. Abona poco a la seguri­dad y tran­quil­i­dad del estado escuchar: “no per­mi­tiré…”; “Zamora no está sola”, “Michoacán es más grande”. Son pal­abras vacías, sin sustento.

No está de más recor­dar que José Luis Linares Guzmán, Direc­tor de Aten­ción y Orga­ni­zación Ciu­dadana del gob­ierno munic­i­pal, fue eje­cu­tado a unos met­ros del lugar donde se había cel­e­brado la mesa de seguri­dad. Ape­nas había con­clu­ido la men­tada mesa de “seguri­dad” y en Leonardo y Castel­lanos, cuando unos indi­vid­uos dis­paran con­tra Linares.

Ahora, un grupo de vehícu­los, osten­tando la razón social del CNGJ, arriba a Zamora con las luces encen­di­das como si fuera una des­file pro­mo­cional de autos, se toma videos, y pasa inad­ver­tido. Los gob­er­nantes siem­pre nos han hablado de “el mando unifi­cado”, “mando único”, “la seguri­dad inte­gral”, “el blindaje”, “la coor­di­nación inter­estatal”, “el nuevo esquema de seguri­dad” y “la guardia nacional”. Si en la entrada norte de Zamora hay puestos de la policía estatal, en el libramiento están el cuar­tel mil­i­tar y de la policía fed­eral de caminos, en Jacona “un arco elec­trónico” que reg­is­tra los ingre­sos vehic­u­lares y, además, hay dece­nas de cámaras, ¿nadie se enteró?

Si la policía fue sor­pren­dida en el Frac­cionamiento Jer­icó eso no sug­iere “comu­ni­cación, coor­di­nación”; si, con­tando con infor­ma­ción, la policía enfrentó a un equipo mejor orga­ni­zado y exce­si­va­mente armado (¿es posi­ble?), eso suena a des­pre­cio por la inteligen­cia; si a sabi­en­das del desplaza­miento de cinco o treinta vehícu­los con uno o cien efec­tivos, el imag­i­nario C5 deja a la policía a su suerte, eso se debe lla­mar de otro modo.

¿Para qué exhibir a los efec­tivos y el arma­mento en la plaza y para qué orga­ni­zar el des­file de armas en la calle More­los? Para qué dar “el ban­der­azo” del plan de seguri­dad como si fuese “una car­rera de fór­mula uno”. Los rit­uales políti­cos, como el escenifi­cado el lunes 27 en la plaza de Zamora, se usan para impre­sionar a la población, para maquil­lar la mal­tratada ima­gen de los fun­cionar­ios pero son inútiles para proveer de seguri­dad al munici­pio y al estado. No obstante la masiva emisión de men­sajes de aparente ejer­ci­cio de autori­dad, nadie cree (ni el gob­ierno) estar con­struyendo certidumbre.

Vio­len­cia emer­gente y ordinaria

La muerte de cua­tro policías; más 78 heri­dos; 23 civiles heri­dos del hos­pi­tal regional; los daños mate­ri­ales en el Hos­pi­tal Regional, en los nego­cios de Juárez y 5 de Mayo, en la unidad deportiva El Chamizal (3 vehícu­los de la exposi­ción Bikini Car), en la casa de David Martínez Gow­man (sec­re­tario del gob­ierno munic­i­pal), las cinco patrul­las (289, 224, 324, 344 y 347) más los efec­tos emo­cionales de famil­iares y pacientes del hos­pi­tal y de toda la población, son hechos inusi­ta­dos, pero la muerte ronda en Zamora desde hace años y eso no hay que perderlo de vista.

A fines de sep­tiem­bre, en un acto que parecía orga­ni­zado en More­lia para lin­char a Martín Sam­aguey, el gob­er­nador Sil­vano dijo que el alcalde zamorano había des­ig­nado a un direc­tor de seguri­dad pública que estaba vin­cu­lado con el nar­cotrá­fico y que, por tal razón, podría ser san­cionado con cárcel.

Al día sigu­iente, en las ofic­i­nas del gob­ierno zamorano aparecieron ambos “como ami­gos”, anun­cia­ron la coor­di­nación y fue des­ig­nado Daniel Tor­res Hernán­dez (2 de octubre de 2018) como direc­tor de seguri­dad, sin duda por o con el aval de Sil­vano. A los seis meses Daniel fue asesinado a las 23:00 horas del 29 de abril en la calle Javier Mina, colo­nia El Por­venir de Ocotlán, Jalisco. A la fecha, los motivos del homi­cidio en la ver­sión ofi­cial siguen siendo “causas per­son­ales”. Es posi­ble que la muerte de Tor­res Hernán­dez no esté vin­cu­lada con las causas de la vio­len­cia estatal y nacional, pues todos los indi­vid­uos –incluyendo a un ex ofi­cial mil­i­tar como David– alguna vez en su vida dejó vie­jas ren­cil­las por un cuaderno rayado en la escuela, por una desvi­ado resorter­azo que que­bró el vidrio de un vecino o, lo más común, una dis­crep­an­cia de mayor nivel: Chivas-​América.

La vio­len­cia extra­or­di­naria ocurre en un con­texto de vio­len­cia cre­ciente y con­sol­i­dada. En 2018, con informes de los medios, para Zamora y Jacona reg­is­tramos 316 homi­cidios dolosos. Luego, en el primer cuatrimestre de Martín (Zamora, PT-​Morena) y Adri­ana (Jacona, PRI) ano­ta­mos: 239 víc­ti­mas con 130 asesinatos , 97 heri­dos y 12 ile­sos. Así, de sep­tiem­bre a diciem­bre de 2018 en esta conur­bación con­tabi­lizamos 32.5 homi­cidios men­su­ales (uno diario).

No quiero min­i­mizar la vio­len­cia de la madru­gada del domingo 26, sólo advierto (sin que sea nece­sario) que cada mes de sep­tiem­bre a diciem­bre 60 famil­ias (59.75) exper­i­men­ta­ron el dolor que no se borra y la deuda que crece en hos­pi­tales y funerarias.

En 2019 se apre­cia un descenso leve al esti­mar 29 (28.8) homi­cidios dolosos men­su­ales, con­tra 32.5 del último cuatrimestre ante­rior (ver tabla 1).

Tabla 1. Homi­cidios y heri­dos inten­cionales reg­istra­dos por los medios en Zamora-​Jacona, enero-​mayo de 2019.



Mes

Dece­sos

(d)

Heri­dos (h)

Ile­sos

Total (T)

Sui­cidios

Efi­cien­cia d/​T

Ene

25

21

00

46

01

54.34

Feb

27

11

03

41

03

65.85

Mar

34

26

04

64

02

53.12

Abr

26

25

03

54

04

48.15

May

32

28

00

60

01

54.23

Total

144

111

10

265

11

54.54

Media

28.80

22.2

02

53

02

54.33




Fuentes: Elab­o­ración propia EH, JLS, ES, JL, Denun­cia Ciu­dadana, Red 113, El Inde­pen­di­ente, Quadratín, ZdeZamora. Notas: ile­sos, sin aparentes daños físi­cos; efi­cien­cia: cociente que resulta de dividir los dece­sos entre el total de las víctimas.

No quiero con­fundir a los posi­bles lec­tores: 29 asesinatos por mes en Zamora-​Jacona; 53 víc­ti­mas totales men­su­ales en la misma conur­bación no es una cifra pequeña, pero sí es menor que lo ano­tado en el peri­odo septiembre-​diciembre de 2018.

Ahora, veamos algunos detalles de Zamo­ja­cona en mayo, al cierre de las 15:20 horas en que balearon a Juan Luis V.V., 52 años, en la Colo­nia Buenos Aires de Jacona, un poco después de que fuese las­ti­mada Ale­jan­dra Lan­deras Mire­les, “La Jenny”, a las 5:30 horas en la misma Villa de Las Flo­res, admin­istrada por Adri­ana Cam­pos Huirache (PRI): 32 homi­cidios (uno por día), 28 heri­dos que total­izan 60 víc­ti­mas (dos al día). De ellas, 54 hom­bres (90%), 6 mujeres (10%); por arma de fuego 91.66%).

De las 60 víc­ti­mas, 13 eran policías (21.66%) afec­ta­dos la madru­gada del domingo 26. Desagre­gando la infor­ma­ción, de los cua­tro policías fal­l­e­ci­dos, una era mujer.

Todavía sin apa­garse el eco de las pal­abras: “no per­mi­tire­mos”, los 350 policías desta­ca­dos en Zamora no han amel­lado el filo de la vio­len­cia: un herido el día 29 (Valen­cia); un muerto (M 35) en El Llano; y dos heri­dos el día 31 en Jacona.

Sí, a pesar de las pal­abras de Sil­vano y Martín, el poderoso C5 y los 350 efec­tivos se con­tabi­lizaron otros tres heri­dos y un deceso…

¿Qué es lo que no per­mi­tirá el gobierno?

J.Luis Seefoó Luján









[Ir al Ini­cio del artículo]




Pub­li­cación: Leti­cia E. Becerra Valdez













¿TE GUSTÓ ESTE CON­TENIDO? Dále Like, Com­pártelo o Deja tu opinión

Comen­tar­ios poten­ci­a­dos por CCom­ment

TVMÁS EN VIDEO

VIDEO DE INTERÉS:

Busca en ViviendoMiCiudad