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Las prin­ci­pales bre­chas para Cuba se pre­sen­tan en el tema de ren­di­ción de cuentas.

SemMéxico/​SEMlac. La Habana. 14 de agosto de 2018.- Cuba es el país con mayor avance en leg­is­lación y mar­cos políti­cos para dar cumplim­iento al Con­senso de Mon­te­v­ideo en mate­ria de salud y dere­chos sex­u­ales y repro­duc­tivos en la región, trascendió durante la Ter­cera Reunión de la Con­fer­en­cia Regional sobre Población y Desar­rollo de América Latina y el Caribe, en la ciu­dad de Lima, Perú.

El encuen­tro sesionó del 7 al 9 de agosto y dio seguimiento al acuerdo inter­gu­ber­na­men­tal más impor­tante fir­mado hasta ahora en el área en cuanto a población y desar­rollo, y que con­sti­tuye además un ref­er­ente inter­na­cional en el impulso de la salud y los dere­chos sex­u­ales y reproductivos.

Asimismo, sirvió de esce­nario para el lan­za­miento del Informe del Mon­i­toreo Social de los Com­pro­misos en dere­chos sex­u­ales y dere­chos repro­duc­tivos del Con­senso de Mon­te­v­ideo sobre Población y Desarrollo-​2017, y la plataforma vir­tual «Mira que te miro».

Esta última ini­cia­tiva de mon­i­toreo social per­mite, a par­tir de los datos del informe, mirar, analizar y com­parar los avances en leg­is­lación, políti­cas, estrate­gias y pro­gra­mas en 23 países de la región.

El mon­i­toreo abarca 11 temas especí­fi­cos: dere­chos sex­u­ales y dere­chos repro­duc­tivos, lai­ci­dad, edu­cación inte­gral en sex­u­al­i­dad, ser­vi­cios de salud sex­ual y repro­duc­tiva, ser­vi­cios ami­ga­bles para jóvenes y ado­les­centes, ser­vi­cios de aborto seguro, pre­ven­ción de la mor­tal­i­dad materna, parto human­izado, pre­ven­ción y tratamiento para VIH/​sida, aten­ción espe­cial­izada a víc­ti­mas de vio­len­cia de género y ren­di­ción de cuentas.

Según el doc­u­mento, tuvo en cuenta nueve cat­e­gorías de análi­sis, como el marco legal, las bar­reras legales, el marco político, pro­gramático, oper­a­tivo, la capac­itación, los recur­sos eti­que­ta­dos, los sis­temas de denun­cias y las campañas.

Las prin­ci­pales bre­chas para Cuba se pre­sen­tan en el tema de ren­di­ción de cuen­tas, ya que no se cuenta con un claro mecan­ismo o ley de acceso a la infor­ma­ción pública. De ahí que se recomienda en el informe que el país mejore los mecan­is­mos de trans­paren­cia y ren­di­ción de cuen­tas que per­mi­tan que la ciu­dadanía tenga acceso a doc­u­men­tos y estadís­ti­cas públicas.

De igual forma, se le recomienda garan­ti­zar que haya un pre­supuesto eti­que­tado para las difer­entes áreas de salud sex­ual y dere­chos sex­u­ales y reproductivos.

Para Lil­ián Abracin­skas, pro­fe­sora y activista fem­i­nista uruguaya, y parte del comité impul­sor de «Mira que te miro» en rep­re­sentación de la Red de Salud de las Mujeres de Lati­noamérica y el Caribe, «esta plataforma nos recuerda que lleg­amos aquí luego de 30 años de mov­i­lización social tratando de impul­sar cam­bios nor­ma­tivos y políti­cos» y «a la vez nos alerta sobre cuál es el estado del arte entre los dis­tin­tos com­po­nentes de la salud sex­ual y repro­duc­tiva y entre los dis­tin­tos países de América Latina y el Caribe».

Advir­tió que Cen­troamérica y el Caribe es la región más reza­gada en tér­mi­nos de los con­tenidos que asum­ieron las naciones como parte del Con­senso de Montevideo.

«Ten­emos muchas veces avances nor­ma­tivos, pero no ten­emos ni pre­supuestos eti­que­ta­dos, ni recur­sos asig­na­dos, ni sis­temas de infor­ma­ción fuertes, ni mecan­is­mos o indi­cadores que den cuenta de dónde están los avances, obstácu­los y vacíos», alertó la activista.

Al respecto, men­cionó que «Mira que te miro» adoptó la cat­e­go­rización de los países en un sis­tema de semá­foros. El verde oscuro indica que la leg­is­lación y los mar­cos políti­cos están per­fec­tos y donde no hay ningún país; el verde claro da cuenta de que los mar­cos nor­ma­tivos o políti­cas y pro­gra­mas están más avan­za­dos; el amar­illo, que exis­ten difer­en­cias o dis­tan­cias; los naran­jas, que la situación es pre­ocu­pante y los rojos, alarmante.

«Jus­ta­mente, el ele­mento donde hemos encon­trado rojos alar­mantes ha sido en tér­mi­nos de lai­ci­dad de los Esta­dos. Solo ocho países de la región tienen recono­cida la lai­ci­dad a nivel con­sti­tu­cional y ello es muy pre­ocu­pante», apuntó la experta.

En este aspecto, el informe anal­izó el carác­ter del Estado en cuanto a su defini­ción y a la invo­cación y uso de sím­bo­los reli­giosos en sus nor­mas e insti­tu­ciones, la garan­tía de dere­chos anal­izando aspec­tos como edu­cación laica, lib­er­tad de con­cien­cia, no dis­crim­i­nación y las rela­ciones Estado-​religión (en reg­istros, finan­ciamiento, etc.). El análi­sis mues­tra que en var­ios países el carác­ter del Estado sigue teniendo un fuerte peso de la religión, par­tic­u­lar­mente en Centroamérica.

«En lo que concierne a la garan­tía de los dere­chos, el resul­tado es más pos­i­tivo. Sin embargo, aún hay países donde la falta de lai­ci­dad puede provo­car impor­tante inter­fer­en­cia en asun­tos que deberían ser de con­sid­eración mera­mente de los gob­ier­nos, como es el caso de los ser­vi­cios de salud sex­ual para ado­les­centes o el acceso al aborto seguro. Pocos son aún los países donde las rela­ciones Estado-​iglesias están clara­mente difer­en­ci­adas, por lo que existe una amplia ven­tana de opor­tu­nidad para reforzar el marco legal al respecto», sostiene el informe.

Solo 13 de los 23 países cuen­tan con un pro­grama de Edu­cación Inte­gral de la Sex­u­al­i­dad (EIS); y la mitad tiene con­tenido cur­ric­u­lar que no incluye de man­era ade­cuada con­tenidos de género, dere­chos sex­u­ales y diver­si­dad sexual.

Esto, a pesar de que toda la región se com­pro­metió a mejo­rar estos rubros cuando se adoptó en 2008 la Declaración Min­is­te­r­ial Pre­venir con Educación.

Ape­nas seis de los 23 países asig­nan recur­sos especí­fi­cos para EIS, solo cinco han real­izado cam­pañas de difusión y ape­nas la mitad tiene pro­gra­mas de capac­itación a docentes, los cuales, en su may­oría, se cen­tran en docentes en ejer­ci­cio y no en for­ma­ción, apunta el documento.

La pro­fe­sora uruguaya insiste en que, en tér­mi­nos de infor­ma­ción, ningún país tiene sis­temas de infor­ma­ción que publiquen per­iódica­mente y que den cuenta de cómo se respetan, por ejem­plo, los dere­chos sexuales.

«El aborto es la gran señal roja. Solo tres países de la región recono­cen el aborto por vol­un­tad de la mujer, y esos mis­mos no tienen cam­pañas que pro­mue­van estos ser­vi­cios, sino que son una suerte de ser­vi­cios no difun­di­dos, no se pro­mueve su uso, hay desin­for­ma­ción y, por tanto, hay desigual­dades enormes de acceso», expresó.

«El gran drama en la región es no lle­var cam­pañas de pro­mo­ción de dere­chos, además de la escasa ren­di­ción de cuen­tas. Si bien casi todos los países tienen ley de acceso a la infor­ma­ción, lo cual usamos en la plataforma como recurso de acceso para obtener los datos que buscábamos, los mecan­is­mos de diál­ogo entre sociedad civil y Esta­dos para el Con­senso de Mon­te­v­ideo que avala y apoya esta agenda son muy débiles. No encon­tramos tam­poco datos donde podamos ver cuánto del pre­supuesto nacional se des­tina a esta agenda», dijo.

La imple­mentación de este Con­senso es el mayor déficit, porque sabe­mos que hay una brecha entre lo que los países se com­pro­m­e­ten nor­ma­ti­va­mente a hacer y lo que efec­ti­va­mente hacen.

«Es en esa imple­mentación donde están las desigual­dades, porque muchas veces ten­emos respuesta en cen­tros urbanos pero no rurales, o para mujeres edu­cadas pero no con nive­les socioe­d­uca­tivos bajos. Sabe­mos qué le pasa a las famil­ias tradi­cionales, pero descono­ce­mos qué ocurre con las otras for­mas de familia, y además la desagre­gación de datos no siem­pre tiene iden­ti­dad de género, ori­entación sex­ual, edad, etnia, raza, etcétera», comentó la feminista.

«De lo que hablamos acá no es de imposi­ción de una forma de vida, es el reconocimiento de for­mas de vida e iden­ti­dades que han sido igno­radas, negadas, vio­len­tadas, silen­ci­adas durante mucho tiempo y eso gen­era injus­ti­cias enormes. La plataforma es una con­tribu­ción más al diál­ogo, para exi­gir lo que ten­emos el dere­cho de exi­gir como ciu­dadanía plena», expresó.

«Mira que te miro» contó con el apoyo de ocho redes regionales, 125 orga­ni­za­ciones nacionales y mues­tra que todos los países tienen áreas donde podrían mejo­rar sus leyes, pro­gra­mas y estrate­gias en mate­ria de salud y dere­chos sex­u­ales y reproductivos.

Aborto y ren­di­ción de cuen­tas son las áreas en las que exis­ten más defi­cien­cias, mien­tras que pre­ven­ción de mor­tal­i­dad materna y VIH/​sida son las que mues­tran mayor avance en el cumplim­iento de los compromisos.

Como los dere­chos sex­u­ales y repro­duc­tivos están basa­dos en los dere­chos humanos, la gran may­oría de los países los reconoce en sus mar­cos legales (incluyen el dere­cho a la par­tic­i­pación, a la igual­dad, a la no dis­crim­i­nación, a decidir si casarse o no y a for­mar y plan­i­ficar una familia), apunta el documento.

Pero, pese a que todas las naciones con­tem­plan el dere­cho a casarse, solo cinco admiten el mat­ri­mo­nio igual­i­tario y otros dos, la unión civil. Así mismo, si bien todos pro­fe­san el dere­cho a la vida, en nueve países de los 23 se reconoce la vida desde la con­cep­ción, lim­i­tando el dere­cho a la autonomía cor­po­ral y a la vida y la salud de las mujeres.

Por otra parte, un impor­tante reto se pre­senta en naciones del Caribe donde aún se penal­izan las rela­ciones sex­u­ales entre per­sonas del mismo sexo. A pesar de los avances, se evi­den­cian bar­reras en cuanto al rol activo de los Esta­dos en la imple­mentación y difusión de los derechos

Además, de acuerdo con el informe, la región está reza­gada en sis­temas de denun­cia para la vio­len­cia obstétrica, pues más de la mitad de los países no cuenta con los mecan­is­mos de san­ción adecuados.

La mitad de los países care­cen por com­pleto del rubro de capac­itación, fun­da­men­tal para brindar ser­vi­cios de parto humanizado.

En temas como el VIH, el texto señala que países como Cuba y Costa Rica han tenido un avance cru­cial en la pre­ven­ción de la trans­misión ver­ti­cal del VIH, pero en casi la mitad del resto los pro­to­co­los no plantean acciones con­tun­dentes para la elim­i­nación de esta forma de transmisión.

Este ejer­ci­cio de mon­i­toreo se repe­tirá cada dos años, lo cual per­mi­tirá dar un seguimiento pun­tual a los avances o retro­ce­sos en cada uno de los países.

SEM/​gr















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Pub­li­cación: Leti­cia E. Becerra Valdez













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