Puede que tu hijo te haya pedido con mucha insis­ten­cia un celu­lar … antes de tomar una decisión, es preferi­ble eval­uar su utilidad.

Flavia Ocaña Cas­tañeda Maes­tra de la Acad­e­mia Mad­dux de la ciu­dad de Mex­ico lo con­sid­era muy útil pero con reglas, la primera es:

* En el momento y lugar donde debe usarse.

* La segunda, es estable­cer su uso con fines éticos.

* La ter­cera, es la más impor­tante según Ocaña: entre­garle el celu­lar al adole­cente sólo cuando se con­sidere lo sufi­cien­te­mente maduro para hacer un uso responsable .

* El celu­lar puede ser un pre­mio, o sím­bolo de que ya es un adole­cente más respon­s­able. Lo impor­tante es trans­mi­tir que el obje­tivo real del celu­lar es que debe ser empleado como instru­mento de comu­ni­cación y no como un juguete.

El celu­lar no debe susti­tuir la comu­ni­cación directa; sobre todo si son adole­centes, siem­pre debe estar super­visado por sus padres.

Si tu niño no es lo sufi­cien­te­mente maduro para aprovecharlo como medio de comu­ni­cación, lo usará como dis­trac­ción en la escuela.

La may­oría de los cen­tros educa­tivos pro­hiben la uti­lización en sus insta­la­ciones, pero para muchos jóvenes es un sím­bolo de esta­tus en el cole­gio: quien tiene el celu­lar más bonito y caro, es más admi­rado por ser el dueño.

Es impor­tante platicar con nue­stros hijos acerca de la fun­ción del celu­lar, su forma de uso o no uso en los difer­entes lugares donde se encuentren.

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Pub­li­cado orig­i­nal­mente en 2010