tajamar cancun

PRIMERA PARTEPor. EVER­ILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ

La noti­cia llega y duele, una afectación, una agre­sión más a la nat­u­raleza, al medio ambi­ente, un clavo más al ataúd de la humanidad. Siem­pre el ser humano en ese afán de agredir a quien solo sabe darnos vida, el hom­bre no ceja en lo que parece traer por nat­u­raleza: el destruir, el agredir, el no ver por las futuras gen­era­ciones. Pareciera que como algo nat­ural, el ser humano trae con­sigo el agredir a las otras dos for­mas de vida: la ani­mal y la veg­e­tal, y les damos en la ma… y a lo que sea no importa si son bosques, sel­vas, manglares, tier­ras agrí­co­las de poca o alta pro­duc­tivi­dad, y claro que no importa los ani­males que sean todo es agredir, todo es acabar y los pre­tex­tos o jus­ti­fi­ca­ciones no fal­tan, muy hábiles para jus­ti­ficar la destruc­ción y no se ve a futuro, no se piensa en las futuras generaciones .

No dige­r­i­mos el sepul­tamiento de tier­ras agrí­co­las por plas­tas de con­creto, no dige­r­i­mos las talas dis­frazadas de podas que se hacen, no dige­r­i­mos la quema de pas­ti­za­les, los incen­dios fore­stales que a diario se ven en la región y que en más del 95% son provo­ca­dos, y no dige­r­i­mos ver las capas grises sobre las ciu­dades pro­ducto de la con­t­a­m­i­nación cuando otra lam­en­ta­ble noti­cia llega: un manglar en pleno Can­cún deja de exi­s­tir porque el que todo destruye así lo deter­minó. Para los ecol­o­gis­tas es muy difí­cil, se diría que imposi­ble ir con­tra el poder y el dinero. Los gob­er­nantes, los fun­cionar­ios siem­pre ali­a­dos de quien quiere destruir, de quien quiere agredir, jamás ali­a­dos de los ecol­o­gis­tas, estos son un estorbo en una lam­en­ta­ble real­i­dad. Sí llama la aten­ción la pasivi­dad de la ciu­dadanía ante la agre­sión a su medio ambi­ente, pocos defien­den las tier­ras agrí­co­las, pocos defien­den el manglar Taja­mar, pocos defien­den a los ani­males. Pareciera que a la ciu­dadanía, en tér­mi­nos gen­erales, solo le importa ver el pre­sente y jamás el futuro.

En la segunda parte se leerá lo rela­cionado al Manglar Taja­mar, pero ahora conoz­camos lo rela­cionado a los manglares.

Un bioma es el con­junto de eco­sis­temas car­ac­terís­ti­cos de una zona bio­geográ­fica que está definido a par­tir de su veg­etación y de las especies ani­males que pre­dom­i­nan. Un manglar es un bioma for­mado por árboles muy tol­er­antes a la sal que ocu­pan la zona inter­mareal cer­cana a las desem­bo­caduras de cur­sos de agua dulce de las costas de lat­i­tudes trop­i­cales y sub­trop­i­cales de la Tierra. Así, entre las áreas con manglares se incluyen estu­ar­ios— un estu­ario es la desem­bo­cadura de un río amplio que desem­boca en el mar e inter­cam­bia, con éste, agua sal­ada y agua dulce debido a las mar­eas. La desem­bo­cadura del estu­ario está for­mada por un solo brazo ancho en forma de embudo ensan­chado— y zonas costeras. Tienen una gran diver­si­dad biológ­ica con alta pro­duc­tivi­dad, encon­trán­dose muchas especies de aves así como peces, crustáceos, molus­cos y otras: tam­bién lla­mado paisaje bio­climático o áreas bióti­cas , es una deter­mi­nada parte del plan­eta que com­parte el clima, flora y fauna.

Su nom­bre deriva de los árboles que los for­man, los man­gles, el voca­blo man­gle proviene de una voz caribe o arahuaca, quizá guaraní y sig­nifica árbol retor­cido. Nor­mal­mente se dan como bar­rera motivos de desar­rollo. Tam­bién sir­ven de hábi­tat para numerosas especies y pro­por­cio­nan una pro­tec­ción nat­ural con­tra fuertes vien­tos, olas pro­duci­das por hura­canes e incluso por mare­mo­tos. Como todo en esta vida, los man­gles son útiles al ser humano y su destruc­ción motiva afectación al pro­pio ser humano.

CON­TIN­UARÁ

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