Abuso infantil 5

SemMéxico/​LaCaderadeEva, 6 de diciem­bre, 2021.-

La vio­len­cia siem­pre ha exis­tido en el hogar, antes y después de la pan­demia. Unas de dos mujeres comen­taron que estas agre­siones esta­ban antes del Covid y per­sistieron en el con­fi­namiento inclu­ida la vio­len­cia sex­ual, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutri­ción 2020 sobre covid-​19.

En la apli­cación de la encuesta se encon­tró que los fac­tores aso­ci­a­dos con la vio­len­cia con­tra las mujeres hay bajos nive­les de bien­es­tar, así como vivir en algún lugar donde se perdió por lo menos un empleo debido a la contingencia.

Los hal­laz­gos apun­tan a la impor­tan­cia de los fac­tores famil­iares y comu­ni­tar­ios, vin­cu­la­dos con la pér­dida de algún empleo y con bajas condi­ciones de bien­es­tar en tér­mi­nos de las car­ac­terís­ti­cas de las vivien­das, así como los bienes y ser­vi­cios disponibles en los hogares.

La preva­len­cia de vio­len­cia con­tra las mujeres adul­tas en el hogar (cualquier tipo de agre­sión) durante el con­fi­namiento fue de 5.8%. Los actos más repor­ta­dos fueron los de tipo emo­cional (gri­tos, insul­tos o ame­nazas) con 4.3%, seguida por la económica y física (empu­jones, jalones o golpes) en pro­por­ción sim­i­lar (2.1 y 1.9%, respec­ti­va­mente) y final­mente por actos de carác­ter sex­ual o vio­la­ciones con 0.6%.

Entre 11.1 y 35.3% de las mujeres repor­taron que exper­i­men­ta­ron algún tipo de vio­len­cia en su hogar por vez primera al imple­men­tarse el con­fi­namiento como una estrate­gia para la mit­i­gación del con­ta­gio de Covid-​19 en México.

LA VIO­LEN­CIA CON­TRA LAS MUJERES

La vio­len­cia con­tra las mujeres es una situación estruc­tural y un fenó­meno social que con­tribuye a man­ten­er­las en una situación de sub­or­di­nación, de acuerdo con la Orga­ni­zación Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres mujeres ha sido objeto de vio­len­cia sex­ual a lo largo de su vida por alguien que no es su pareja o de vio­len­cia física y/​o sex­ual por parte de su pareja íntima.

El 38% de todos los asesinatos de mujeres son cometi­dos por pare­jas ínti­mas. Los efec­tos de la vio­len­cia es la salud física, men­tal, sex­ual y repro­duc­tiva que han sido ampli­a­mente documentados.

No obstante, no existe un con­senso inter­na­cional sobre cómo nom­brar a las agre­siones que se come­ten hacia las mujeres por parte de quienes inte­gran el espa­cio doméstico.

Según la Ley Gen­eral de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Vio­len­cia (LGAMVLV), la vio­len­cia que ocurre en el ámbito famil­iar se con­sid­era como «el acto abu­sivo de poder u omisión inten­cional, dirigido a dom­i­nar, some­ter, con­tro­lar o agredir de man­era física, ver­bal, psi­cológ­ica, pat­ri­mo­nial, económica y sex­ual a las mujeres, den­tro o fuera del domi­cilio famil­iar, cuyo agre­sor tenga o haya tenido relación de par­entesco por con­san­guinidad o afinidad, de mat­ri­mo­nio, con­cu­bi­nato, o man­ten­gan o hayan man­tenido una relación de hecho».

Edi­ción: Leti­cia E. Becerra Valdez

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La vio­len­cia siem­pre ha exis­tido en el hogar, antes y después de la pan­demia. Unas de dos mujeres comen­taron que estas agre­siones esta­ban antes del Covid y per­sistieron en el con­fi­namiento inclu­ida la vio­len­cia sex­ual, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutri­ción 2020 sobre covid-​19.

En la apli­cación de la encuesta se encon­tró que los fac­tores aso­ci­a­dos con la vio­len­cia con­tra las mujeres hay bajos nive­les de bien­es­tar, así como vivir en algún lugar donde se perdió por lo menos un empleo debido a la contingencia.

Los hal­laz­gos apun­tan a la impor­tan­cia de los fac­tores famil­iares y comu­ni­tar­ios, vin­cu­la­dos con la pér­dida de algún empleo y con bajas condi­ciones de bien­es­tar en tér­mi­nos de las car­ac­terís­ti­cas de las vivien­das, así como los bienes y ser­vi­cios disponibles en los hogares.

La preva­len­cia de vio­len­cia con­tra las mujeres adul­tas en el hogar (cualquier tipo de agre­sión) durante el con­fi­namiento fue de 5.8%. Los actos más repor­ta­dos fueron los de tipo emo­cional (gri­tos, insul­tos o ame­nazas) con 4.3%, seguida por la económica y física (empu­jones, jalones o golpes) en pro­por­ción sim­i­lar (2.1 y 1.9%, respec­ti­va­mente) y final­mente por actos de carác­ter sex­ual o vio­la­ciones con 0.6%.

Entre 11.1 y 35.3% de las mujeres repor­taron que exper­i­men­ta­ron algún tipo de vio­len­cia en su hogar por vez primera al imple­men­tarse el con­fi­namiento como una estrate­gia para la mit­i­gación del con­ta­gio de Covid-​19 en México.

LA VIO­LEN­CIA CON­TRA LAS MUJERES

La vio­len­cia con­tra las mujeres es una situación estruc­tural y un fenó­meno social que con­tribuye a man­ten­er­las en una situación de sub­or­di­nación, de acuerdo con la Orga­ni­zación Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres mujeres ha sido objeto de vio­len­cia sex­ual a lo largo de su vida por alguien que no es su pareja o de vio­len­cia física y/​o sex­ual por parte de su pareja íntima.

El 38% de todos los asesinatos de mujeres son cometi­dos por pare­jas ínti­mas. Los efec­tos de la vio­len­cia es la salud física, men­tal, sex­ual y repro­duc­tiva que han sido ampli­a­mente documentados.

No obstante, no existe un con­senso inter­na­cional sobre cómo nom­brar a las agre­siones que se come­ten hacia las mujeres por parte de quienes inte­gran el espa­cio doméstico.

Según la Ley Gen­eral de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Vio­len­cia (LGAMVLV), la vio­len­cia que ocurre en el ámbito famil­iar se con­sid­era como «el acto abu­sivo de poder u omisión inten­cional, dirigido a dom­i­nar, some­ter, con­tro­lar o agredir de man­era física, ver­bal, psi­cológ­ica, pat­ri­mo­nial, económica y sex­ual a las mujeres, den­tro o fuera del domi­cilio famil­iar, cuyo agre­sor tenga o haya tenido relación de par­entesco por con­san­guinidad o afinidad, de mat­ri­mo­nio, con­cu­bi­nato, o man­ten­gan o hayan man­tenido una relación de hecho».

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